jueves, 28 de agosto de 2008
Lecciones para la vida
En el barrio donde vivo en La Candelaria, hay muchos ladrones. Los ví hurtando los casbles de cobre correspondientes a mi teléfono. Los vi posteriormente caminando por la calle y su sonrisa sardónica me abordaron diciéndome: "Oiga jefe, ¿No lo volvieron a llamar para la Tele?" y les respondí: "¿Cómo me van a llamar si ustedes me robaron los cables del teléfono?" Los granujas recularon atolondrado y desaparecieron del lugar.
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